Ronderos y semilla de aventura para Ablaneda: Tres occitanos, una tumba y un grial.


Muy buenas tardes y bienvenidos una vez más al Martillo de Dioses.

En esta ocasión abordamos Ablaneda, un juego de José Carlos "Kha" Domínguez que me encanta, y del que os traigo personajes y una semilla de aventura.


Este diciembre quedé segundo en un concurso de semillas de Other Selves que hizo el blog The Tapadera Vineyard. En este blog subieron la semilla como solo texto, pero en esta entrada, con la ayuda del gran José Masaga, aquí podéis conseguirla maquetada.

La aventura se titula Tres occitanos, una tumba y un grial y en ella podréis meter a vuestros personajes en una encrucijada buena. Básicamente, cierto dia llegan tres franceses (un caballero, un Barba valdense y un juglar que cuenta leyendas artúricas) que hacían el camino de Santiago a Ablaneda y causan sensación con su manera de ver las cosas y de comportarse. Ellos buscan llegar a la tumba del Apóstol y piden ayuda a la Ronda a cambio de una importante recompensa. Sin embargo, su visión de las cosas es bastante herética a ojos de la Iglesia y esto no puede tolerarse. ¿Cómo lo hace la Iglesia para no mancharse las manos? Exacto, recurrir a la Ronda.


"¿Qué hacemos? ¿Hacemos lo que nos dicta la Iglesia jugándonos la excomunión e ir al infierno, o intentamos encontrar la salida de Ablaneda e irnos con los francos, que nos prometen el oro y el moro?"

Para esta semilla en un principio pensé en meter cátaros, que son más conocidos que los valdenses, pero por su filosofía y su manera de ver las cosas, me interesaba más meter a los pobres de Lyon. Lógicamente, el narrador es libre de hacerlos cátaros si le viene mejor o no conoce a los valdenses y no tiene ganas de ponerse a investigar mucho.
Por otra parte, tras redactar la semilla la probé con mi grupo a ver qué tal funcionaba. La aventura puede abordarse desde un punto de vista bastante serio, con discusiones teológicas sobre qué es herejía, qué no, qué es ser buen cristiano, etcétera, así que necesitaba unos personajes bastante concretos. Necesitaba que dos de ellos al menos tuvieran un fondo religioso importante, y así surgieron Atanasio Villafranca, un clérigo goliardo capaz de hacer milagros con su poesía, y Mateo Peláez, un cazador fanático y de moral incorruptible.
"Si hay algo que da fuerzas para seguir adelante o plantearme mi vida después de la Ronda es mi redención. Ser digno de Dios Nuestro Señor y defender su dogma. Purgar mis pecados es lo que me hace levantarme cada día."
Mateo Peláez
Sin embargo, Atanasio  aunque tiene su fondo religioso, es un personaje que podría caer en la tentación.
"Denme placer, vino y buen yantar y allí estaré para lo que se tercie. Además de mi fe y aquellas empresas que suponen todo lo que buen cristiano ha de hacer y ser, faltaría más."
Atanasio Villafranca 
Además, también necesitaba que otros fuesen codiciosos y apreciasen los bienes materiales y que otros tuviesen una postura intermedia para así generar debate entre los jugadores y que cada cual tirase para su "bando".

Así, tenemos a Jacinto Lupiáñez, un rondero supersticioso, cotilla y bisoño capaz de todo por tener a su mujer contenta, a Macario el Tronchabueyes, un carnicero sociópata y orgulloso, a Gervasio el Alimaña, un pícaro buscavidas y usurero que puede ser judio a discreción del narrador, y a Nuño Ordóñez, un cocinero glotón y alegre.
Lo normal es que Gervasio y Macario se pongan del lado de los francos, puesto que los temas espirituales les importan bien poco.

"Iban a colgarme incluso a pesar de que las vidas que arrebaté eran insignificantes, pero repararon en mis talentos y decidieron darme mejor uso asignándome a la Ronda."
Macario el Tronchabueyes

"Robé bolsas de dinero durante años en el mercado de Castro de la Reina y especulé y vendí bienes ajenos sustraídos mediante mis artes. Las malas lenguas me acusan también de usura, mas de ese crimen nunca se probó nada. Mi deseo es tener un buen negocio que me permita ganar monedas vendiendo o enterrando gentes. Ocúrrenseme muchas ideas lucrativas."
Gervasio el Alimaña

Jacinto y Nuño podrían optar por cualquiera de los dos bandos Jacinto es supersticioso y temeroso de la ira de Dios, pero a su vez quiere tener contenta a la Paqui y para ello, ¿qué mejor que salir de la Ronda e irse a la campiña francesa con una buena paga? Por su parte, Nuño, si bien no es una persona muy avispada ni especialmente pía, es un tipo bonachón a quien le gusta estar en la Ronda porque se come bien, le dan carne los domingos y tiene la vida garantizada. ¿Qué más le puede pedir a la vida?

"Yo lo que quiero es ganar pan y cuartelillos de vino para mi Paquita y así hacerla feliz."
Jacinto Lupiáñez

"No hay fabada comparable a la de la Ronda de Yerbosera. El comandante me tiene prometido tocino los domingos si rindo bien."
Nuño Ordóñez


Dentro de este grupo, uno tendrá que ser el sargento. Si no hay personajes libres, el sargento por defecto es Nuño Ordóñez. Si hay personajes libres, lo ideal sería que fuese uno neutral en este conflicto, es decir, Jacinto o Nuño. De no ser posible, uno que no tuviese una postura demasiado extrema, como Gervasio (que en este caso no debería ser judío) o Atanasio.

La línea de mando para ver quién es sargento debería ser:
  1. Nuño 
  2. Jacinto
  3. Atanasio
  4. Gervasio
  5. Mateo
  6. Macario
Si se prevee que el grupo va a posicionarse de entrada con los francos o con la Iglesia, lo suyo sería que el sargento fuese alguien que pensase de manera opuesta para que haya debate (es decir, Mateo o Macario).

Podéis descargar las fichas de los personajes y la semilla de aventura listas para imprimir aquí.
Hasta aquí la entrada de hoy, ¡espero que la disfrutéis! ¡Nos vemos en el Martillo!


1 comentario:

Últimas Entradas

CthulhuQuest 2019

Muy buenas a todos y bienvenidos una vez más al Martillo. Mañana estaremos todos los integrantes del blog en CthulhuQuest, una jornada d...